Levantarse temprano: La clave para tener un día productivo

“¿Cómo despertarse temprano?” es una pregunta que se hacen muchas de las personas a las que les cuesta salir de la cama en la mañana. Suelen ser esas mismas personas que ponen varias alarmas con sólo unos minutos de diferencia sólamente para sentir el “placer” de postergarlas y seguir durmiendo un rato más.

Levarse temprano todos los días no es una costumbre fácil de adoptar, porque comprende un hábito. Esto implica que, para que se haga parte de nuestra rutina diaria, tenemos que incorporar el acto de madrugar como parte de nuestros días durante un período de tiempo prolongado. Si, esto lleva tiempo (aunque no mucho, y tiene recompensa).

“Pero, ¿por qué querría levantarme antes de que amanezca? Si a mi me hace feliz dormir como una morsa“. Está muy bien que te guste dormir hasta las 2 de la tarde, podés seguir haciéndolo siempre y cuando tu trabajo y otras obligaciones te lo permitan. Nadie te va a juzgar, pero va a ser casi imposible que llegues a ser una persona realmente productiva siguiendo ese estilo de vida.

Ir temprano a la cama y levantarse temprano, hace a un hombre saludable, rico y sabio. Benjamin Franklin.

De todas formas, con este artículo no busco convencer a nadie acerca de los beneficios de levantarse temprano. Si estás leyendo esto es porque tenés bien en claro que realmente se puede sacar mucho provecho de esta práctica.

Si no fuera así, estarías tirado en el sillón navegando en Facebook o scrolleando tu feed de Instagram, pero no es el caso. Estás queriendo saber cómo hacer para que tus días rindan más y poder llevar a cabo los proyectos que tengas en mente. Así que ahí vamos al grano de la cuestión:

 

¿Por qué levantarse temprano? Los beneficios de madrugar

1. Las horas más productivas el día

Imaginemos la siguiente escena: Son las 5.30 AM, el sol todavía no empezó a asomar y todos en la casa duermen. En la calle apenas transitan unas pocas personas que están saliendo hacia sus respectivos trabajos, y es tan temprano que todavía ni los pájaros empezaron a cantar.

En tus redes sociales no hay actividad y nadie te habla por Whatsapp. Todos duermen, pareciera que sos la única persona de tu entorno que está despierta (y posiblemente lo seas). En este momento no existen distracciones. Pueden ser, si le das el uso correcto, las horas más productivas del día.

Es el momento ideal para sentarte frente a tu computadora y ponerte a trabajar en aquellos proyectos y tareas que hace tiempo estás postergando. También puede ser la clave para conseguir tener un tiempo para vos mismo, sin que nadie te moleste.

Hacer ejercicio, preparar el desayuno, planear tu semana. Todo es válido siempre que te ayude a acercarte a tus metas.

 

2. Empezar con una victoria

Aunque a algunos les cueste más que otros salir de la cama, todos tenemos una sensación similar en el momento exacto en el que suena el despertador a altas horas de la mañana. Es como si un ser maldito se estuviera apoderando de nosotros e intentara boicotear nuestro propósito, forzándonos a quedarnos en la cama.

En este momento es probable que el cerebro comience a fabricar todo tipo de excusas. Generalmente surgen pensamientos del tipo “puedo ir al gimnasio después del trabajo”, “mejor empiezo a trabajar en el proyecto la semana próxima” y otros similares según sea el caso.

Ese es el momento exacto en el que hay que juntar coraje y poner un pie fuera de la cama. Sin pensarlo mucho, nos levantamos y vamos directo al baño a lavarnos la cara.

Una vez que estamos de levantados, todo toma otro color y nuestro punto de vista empieza a cambiar. Las chances de volver a acostarnos se reducen enormemente, y los fantasmas del auto boicot desaparecen. Ya no queremos dejar el gimnasio para mañana. Ya hicimos el esfuerzo de levantarnos y ahora queremos aprovechar el momento.

Sin darnos cuenta, acabamos de comenzar el día con una pequeña victoria. Podemos sentirnos orgullosos, y cargar nuestro orgullo durante el resto del día, porque comenzamos la jornada ganándole a nuestra pereza.

Algo curioso es que a menudo arrancar la jornada habiendo realizado un logro genera una especie de inercia que nos lleva a completar más tareas a lo largo del día. Es como si la productividad aumentara en forma exponencial. Todo esto nada más que por poner un pié afuera de la cama antes que el resto. Suena loco pero realmente funciona así en muchas personas.

 

3. Disciplina = libertad

Todos queremos ser libres. Tener libertad a la hora de manejar nuestro tiempo, nuestro dinero y las cosas que hacemos. El primer paso para tomar las riendas de nuestra vida y acercarnos a esa libertad comienza por tener disciplina.

Si hablamos de por ejemplo de libertad financiera, el hecho de aprender a manejar nuestro dinero y no gastar en cosas que no necesitamos para lograr nuestro tan deseado objetivo requiere de disciplina.

Lo mismo sucede en torno a nuestro tiempo libre. Si realmente queremos pasar más tiempo haciendo las cosas que nos gustan, tenemos que tener disciplina.

La disciplina se traduce en un cambio de mentalidad que nos permita tener más constancia a la hora de lograr lo que nos proponemos.

Es por eso que, tener la constancia de levantarnos a la hora estipulada toda la mañana para cumplir con las tareas que nos proponemos nos va dotando poco a poco de disciplina, y de alguna manera nos comienza a acercar a nuestra libertad.

Puede sonar extraño al principio, pero en realidad es algo muy simple de ver. Al cumplir día a día con lo que nos proponemos, lo que estamos haciendo es tomar el control sobre nuestro tiempo. Tomar nuestras propias decisiones y no dejar que nuestro contexto decida por nosotros.

Un pié afuera de la cama todos los días se traduce en disciplina, constancia y libertad.

 

¿Cómo hacer para levantarse temprano en la mañana?

Lo cierto es que no hay una receta mágica para lograr salir de la cama temprano, aunque sí existen algunos trucos que pueden hacer más sencilla esta tarea. Sin embargo, al final todo se reduce a un único factor: la fuerza de voluntad que se tenga para lograrlo.

Entonces pasamos a la siguiente cuestión: ¿Cómo reunir la fuerza de voluntad necesaria para cumplir con lo que me estoy proponiendo?

La respuesta es bastante simple (que no es sinónimo de fácil). Para lograr cambiar nuestros hábitos y con ello nuestro estilo de vida, es fundamental tener un propósito para hacerlo. Esto implica tener objetivos y metas a cumplir, tan sencillo como eso.

¿Por que pensás que la gente deprimida se la pasa durmiendo? Porque, al contrario de la gente motivada, no encuentran un ese “algo” que los movilice a salir de  la cama y empezar a moverse.

Si todavía no tenés una serie de objetivos y metas establecidas, empezá por pensar cómo podrías utilizar ese tiempo extra en el día para mejorar tu vida. Algunos ejemplos clásicos pueden ser:

  • Comenzar a trabajar en un proyecto personal
  • Ir al gimnasio, salir a correr o cualquier forma de ejercicio
  • Leer un libro
  • Meditar
  • Lo que sea que te haga sentir bien

Tal vez te estés preguntando por qué levantarse a las 6 am para hacer cualquiera de estas cosas, si puedo ponerme a escribir mi blog, ejercitar o leer cuando llego del trabajo en lugar de hacerlo a la mañana.

Si bien esto puede ser verdad en algunos casos (yo mismo lo hacía en un principio), los niveles de energía y concentración que se obtienen realizando estas tareas antes de empezar el día hacen que logremos sin lugar a dudas más y mejores resultados. Y esto con un plus: ¡Tener las tardes libres después del trabajo :D!

La diferencia entre levantarse a las cinco y a las siete de la mañana durante cuarenta años, suponiendo que un hombre se va a la cama a la misma hora, es equivalente a añadir 10 años a la vida de un hombre. – Philip Doddridge.

 

¿Cuántas horas necesito dormir para tener un día productivo?

No existe una respuesta universal a la pregunta “¿Cuántas horas es recomendable dormir?”.

El reloj biológico de cada ser humano es diferente. Hay personas que necesitan dormir 9 horas para estar realmente despiertos a lo largo del día, mientras que a otros les basta con dormir 6 o menos.

En mi caso personal, ya tengo más que probado que 7 horas de descanso diario me bastan para despertarme con el cuerpo y la mente descansados. Pero esto puede no ser igual para vos, y averiguarlo no es más que una cuestión de prueba y error.

 

¿Cuál es la mejor hora para irse a dormir?

El horario ideal para apagar las luces e ir a la cama depende mucho de la rutina personal de cada uno. Lo importante es hacerlo teniendo en consideración a qué hora se quiere comenzar el día siguiente.

Si estamos buscando levantarnos a las 5 y media de la mañana, un buen momento para ir a la cama podría ser a las 10 de la noche (teniendo en consideración aproximadamente media hora de ese tiempo para lograr conciliar el sueño). Así vamos a estar logrando las 7 horas netas de descanso.

En caso de no poder acostarnos temprano, lo ideal es desplazar el intervalo de descanso y sacrificar tiempo de la mañana siguiente. Esto quiere decir, siguiendo el ejemplo anterior, ir a la cama a las 11 pm para despertar 6.30 am si queremos lograr las 7 horas de sueño pero no podemos acostarnos a las 10.

Algo que es de mucha ayuda también es establecer una rutina nocturna. Esto pude ser algo tan simple como darse un baño antes de acostarse o llevarse un libro a la cama y leer unos minutos antes de dormir. Un ritual que se repita la mayoría de las noches permite enviar una especie de señal a nuestro cerebro para hacerle saber que es hora de bajar las revoluciones, porque se acerca el momento de ir a la cama.

 

Consejos o tips para levantarse temprano

  • Establecer un ritual de noche. Esto implica fijar una hora a partir de la cual nos preparamos para ir a la cama, totalmente libre de actividades que nos estresen o requieran altos niveles de atención.
  • Evitar los dispositivos electrónicos. ¿Suena difícil? Es dificilísimo, al principio. Sin embargo, es una de las claves para descansar mejor, incluso tal vez sea la más importante (pro tip: cambiar el teléfono o la tablet por un libro).
  • Levantarse con la primera alarma. El botón de snooze es el enemigo. Tampoco tiene sentido poner varias alarmas consecutivas. Uno de los consejos más útiles en torno a este asunto es poner un pie fuera de la cama ni bien suena la alarma y salir de la cama. Si es posible, hacer la cama después para asegurarnos que no vamos a volver a dormir minutos mas tarde (de paso, la cama ya va a estar hecha esa misma noche cuando volvamos a acostarnos).
  • Planear actividades que te motiven para la mañana siguiente. Nada nos va a dar más fuerzas para salir de la cama que tener un plan que realmente nos incentive a hacerlo.
  • Date una recompensa. Nuestro cerebro funciona mejor cuando tiene una recompensa en el corto plazo. Si cumpliste con lo propuesto, recompensate con algo de tiempo libre para disfrutar sin rutinas ni presiones. No hay necesidad de ser hiper mega estructurados 24/7.

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