Visualización negativa: el antiguo arte estoico de desear lo que ya tenemos

Visualización negativa: el antiguo arte estoico de desear lo que ya tenemos

Por qué pensar siempre en positivo no te va a hacer feliz.

Algunas personas podrán opinar que esta expresión es algo pesimista. Sin embargo, Séneca (un filósofo muerto hace casi 2000 años del cual se conservan escritos) se preguntaba frecuentemente de qué manera podría empeorar cualquier situación por la que estuviera atravesando.

Pero, ¿cuál era el motivo que originaba estos pensamientos casi masoquistas?

La justificación era, en primer lugar, que al pensar frecuentemente en las cosas malas que podrían pasar estaría atenuando el impacto de estos hechos en caso de que efectivamente ocurran o hacer lo necesario para evitar que acontezcan.

La mala fortuna golpea más duro a quienes sólo esperan buena fotuna”

Epicteto (otro filósofo griego todavía más antiguo).

El segundo motivo para pensar en “lo peor que podría pasar” es, a mi criterio, el más importante y práctico. La forma más clara de explicarlo es citando el libro “El Arte de la Buena Vida” de William Irvine:

“Los seres humanos somos infelices en gran medida porque somos insaciables; después de trabajar duro para tener lo que queremos, solemos perder el interés en el objeto de nuestro deseo. En lugar de sentirnos satisfechos, nos aburrimos, y como respuesta a ese hastío formamos nuevos deseos, aún más inalcanzables.”

El proceso que acabo de describir se llama adaptación hedónica y es uno de los conceptos más reveladores que encontré leyendo a los filósofos estoicos.

Existen estudios que validan esta teoría luego de examinar, por ejemplo, el comportamiento de ganadores de premios de lotería, y demostrando cómo tras un período inicial de euforia estas personas acaban con un nivel de felicidad equivalente al que tenían antes de premio. Sencillamente se acostumbran a su nuevo auto, casa y estilo de vida tal como lo estaban antes con sus anteriores posesiones.

El centro de la cuestión es el siguiente: al aplicar el concepto de visualización negativa es posible evitar el proceso de adaptación hedónica.

Desde ya, no es tarea fácil. Esto se logra trabajando todos los días para evitar que, una vez conseguidas las cosas por las que tanto nos esforzamos, las demos por sentadas y sin disfrutarlas estemos deseando otras más difíciles de alcanzar. La forma más simple y efectiva de conseguir ser felices es aprender a ser agradecidos por las cosas que ya tenemos.

Los antiguos filósofos estoicos recomendaban aplicar la visualización negativa imaginando el peor panorama posible: que nos habían robado nuestras posesiones, que habíamos perdido a nuestros seres queridos, que habíamos cambiado nuestro empleo por uno de peores condiciones o simplemente teníamos que estar mendigando. De esta forma se aseguraban de recordar todos los días el valor de las cosas que sí tenían y cuán agradecidos debían estar por ellas.

La técnica de visualización negativa no es más que un truco psicológico que intenta imaginar cómo podría empeorar una situación para evitar o revertir el proceso de adaptación hedónica.

Esta postura fácilmente podría ser confundida con una actitud de conformismo y falta de ambición. Nada más lejos que eso. Los filósofos que desarrollaron estos pensamientos eran personas ambiciosas y comprometidas con sus roles en la sociedad. Sin ir más lejos, Marco Aurelio, emperador del Imperio Romano, es uno de los mayores exponentes del estoicismo.

A pesar de sus ambiciosas carreras y prestigiosos puestos políticos, estos pensadores que vivieron hace miles de años fueron capaces de reflexionar acerca de lo estúpido y sin sentido que es malgastar la vida en un estado de insatisfacción inducida cuando la satisfacción está a nuestro alcance nada más que con un cambio de actitud mental.

Está claro que explicar este concepto es mucho más sencillo que ponerlo en práctica todos los días. Será cuestión de hacer una pausa de vez en cuando para tratar de encontrar el valor en las cosas que no apreciamos por creer que podrían ser mejores.

Piensa que estás muerto. Ya has vivido tu vida. Ahora aprovecha lo que te queda de ella y vívela como se debería.

Marco Aurelio

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